



Un piso modular es un sistema de placas interconectables que se montan una junto a otra para formar una superficie continua sobre terreno natural. Funciona como una plataforma desmontable: se instala sin obra civil, resiste tránsito de maquinaria y, cuando el proyecto termina, se retira y se reutiliza.
Sirve para habilitar superficies de trabajo, almacenamiento o circulación donde el terreno natural no soporta la operación: barro, polvo en suspensión, hundimientos o césped que se daña con el tránsito. Permite operar con seguridad sin construir un radier ni pavimentar el sector.
El sistema resiste hasta 800 toneladas por metro cuadrado, con resistencia y propiedades mecánicas certificadas mediante ensayos de SGS e IDIEM. Está diseñado además para soportar los giros cortos de maquinaria pesada y el paso de orugas, que son las exigencias más duras en faena.
Sobre terreno nivelado y compactado, con pendientes que no superen el 2% y una superficie libre de badenes, protuberancias y rocas. Cuando la instalación se hace sobre terreno natural, se recomienda aplicar una cama de arena de unos 5 cm para uniformar el apoyo de las placas.
El rendimiento de montaje alcanza los 2.000 m² por día, y cada rampla traslada hasta 1.000 m². Eso permite dejar operativas superficies grandes en pocas jornadas, muy por debajo de los plazos de un pavimento tradicional.
El modelo negro está pensado para instalarse sobre terreno nivelado y compactado con un Proctor de 95%, en usos industriales. El modelo blanco fue diseñado para montarse sobre césped: es perforado y translúcido, lo que deja pasar luz y aire y protege la superficie vegetal durante el uso.
Sí. El modelo Smart Floor Blanco se utiliza en eventos, conciertos y ferias montados sobre césped, ya que permite habilitar accesos, pasillos y zonas de público sin dañar la superficie vegetal ni dejar el terreno inutilizable después del evento.
Sí. Su configuración modular permite desmontarlo, trasladarlo y reinstalarlo en otro proyecto o en otra configuración de superficie. Esa reutilización es una de las principales diferencias frente a una solución de hormigón, que queda fija en el lugar.
En muchos usos temporales sí cumple la misma función operativa, sin la inversión ni los plazos de una obra de pavimentación, y sin dejar una estructura permanente al término del proyecto. La decisión depende del tipo de carga, del plazo de uso y de las condiciones del terreno, por lo que conviene revisarla con el equipo técnico antes de definir.
El valor se calcula según los metros cuadrados a cubrir, el modelo seleccionado, la modalidad comercial —arriendo o venta—, el plazo de uso, la ubicación de la faena y el estado del terreno, ya que la preparación previa incide en el proyecto. Por eso se cotiza caso a caso; puedes solicitar tu cotización con las condiciones de tu proyecto.
En ambas modalidades. El arriendo se ajusta a proyectos con plazo definido, eventos y faenas por etapas; la venta conviene cuando la superficie se va a utilizar de forma permanente o recurrente en distintas operaciones.